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Podología en Priego de Córdoba

Uñas encarnadas

Una uña encarnada puede parecer menor y doler en cada paso. El tratamiento conservador precoz importa más si hay diabetes o mala circulación.

Uñas encarnadas
Guía

Una uña encarnada puede parecer menor y doler en cada paso. El tratamiento conservador precoz importa más si hay diabetes o mala circulación.

¿Qué es esa sensación punzante junto a la uña? Lo más habitual es una onicocriptosis: el borde o la esquina de la lámina se clava en el rodete. Es frecuente, sobre todo en el dedo gordo, y se acompaña de dolor, hinchazón, enrojecimiento y, si se retrasa, infección de partes blandas. Aunque la lesión se vea pequeña, duele en cada paso: el zapato y la sábana se vuelven enemigos.

En Podología Priego el recorte en consulta no es el mismo gesto que un pedicure. Se ve la espícula, se valora el rodete, el calzado y, si hay hongo o una uña gruesa, se trata la causa para no repetir la cita cada mes.

Por qué aparece

Se ve en uñas gruesas (onicogrifosis) o distróficas, pero también con calzado estrecho, traumatismo (pelota, bordillo, puntera de seguridad) o un corte redondeado que deja una espícula. El “corte de esquina” casero es un clásico: se busca aliviar y se deja un fragmento que se clava al crecer.

La onicomicosis deforma a menudo la lámina y puede ser el origen de una uña encarnada. Tratar solo el borde sin mirar el hongo, el calzado o un hallux valgus que empuja el primer dedo favorece la recaída. En adolescentes activos y en quienes usan bota de fútbol o zapato de vestir muy de punta, el patrón se repite en temporada.

En pie neurológico, diabético, isquémico o con anticoagulantes el mismo problema deja de ser “menor”. Una infección que parte de la uña puede comprometer el dedo o el miembro. Ahí no vale el “ya me la corto yo el domingo”.

Qué se puede hacer en consulta

En estadios iniciales el tratamiento es conservador: se retira la espícula y se elige una técnica para reeducar la lámina (ortonixia u otras, según el caso). Conocer la causa es parte del plan. En estadios avanzados, con granuloma o infección, puede hacer falta actuar sobre el lateral ungueal o el rodete, con las pruebas necesarias y consentimiento informado, buscando una solución que no se repita cada pocas semanas.

Si hay pus, celulitis o fiebre, el plan incluye valorar infección y, cuando corresponda, coordinar con tu médico. No se tapa con un algodón y se espera milagros si el tejido de alrededor ya está comprometido.

Qué no hacer en casa

  • No uses tijeras profundas ni intentes “sacar la uña de raíz”.
  • No apliques callicidas sobre un rodete inflamado.
  • No aprietes el dedo en un zapato más estrecho “para que no se mueva”.
  • Si hay pus, fiebre o eres paciente de riesgo, no esperes al lunes.

Pide cita en contacto. Cuanto antes se trate, menos probable es pasar de una molestia a una celulitis. Y si la uña se encarna siempre en el mismo borde, hablemos de calzado y de forma de corte, no solo de “otra vez la espícula”.

El tratamiento de la uña encarnada se decide según el estadio y el riesgo vascular o neuropático de cada persona.

Información general: no sustituye una valoración podológica individual.

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